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Innovación y filantropía: cómo una donación estratégica activó nuevas formas de financiamiento con impacto

By agosto 9, 2025noviembre 26th, 2025No Comments

Fundación Alimentaris impulsa una nueva forma de potenciar el impacto de sus recursos desde la filantropía estratégica. Fue donante catalizador de fondos rotatorios que ya otorgaron más de 150 créditos para proyectos con impacto social, ambiental y económico.

Invertir en impacto sin agotar los recursos. Con esa premisa, Fundación Alimentaris fue pionera en aplicar en Argentina una lógica regenerativa a la inversión filantrópica. En 2020 co-creó junto a la Asociación Civil Sumatoria, un fondo rotatorio de créditos para generar inclusión financiera exclusivamente  en actores de triple impacto. A cinco años de aquella apuesta inicial, los resultados son contundentes: más de 150 proyectos financiados, 59 organizaciones con créditos activos, y más de 1.300 millones de pesos administrados en un circuito que vuelve a activarse con cada pago.

Se trata de una modalidad que combina y transforma las donaciones no reembolsables y las inversiones en financiamiento sostenible. En lugar de agotarse en una única acción, los fondos se reciclan: otorgan créditos a cooperativas, PyMEs, organizaciones sociales o emprendimientos de impacto, que los devuelven en un esquema diseñado a medida. El capital y los intereses que generan esos préstamos vuelven al fondo y se reinvierten en nuevos proyectos y en la sostenibilidad de la herramienta.

Con la Asociación Civil Sumatoria como asset manager -gestionadora de activos-, el modelo fue creado en 2020 para impulsar proyectos sociales en medio de la pandemia por el Covid, y sigue generando resultados positivos. “Desde Alimentaris fuimos el donante catalizador en estos fondos rotatorios, que si bien tienen un objeto filantrópico, permite pensar en el largo plazo y en  generar más financiamiento a proyectos que estén orientados a la transformación social y que puedan mostrar evidencia cuali o cuantitativa sobre ese impacto”, explicó Karina Bentivoglio, fundadora y presidente de la Fundación.

Las cualidades únicas de este modelo de financiamiento no se agotan allí. Por un lado, admite diferentes tipos de aportes, tanto de empresas u organizaciones interesadas en invertir en fondos filantrópicos como donaciones de quienes consideran como “devolución” el impacto demostrado que los proyectos financiados generan en comunidades vulneradas o en el ambiente.

“La filantropía estratégica tiene la mirada puesta en el largo plazo, con un enfoque participativo entre el donante y el implementador. Se basa en generar un vínculo de confianza para que se geste una construcción colaborativa que optimice los resultados”, definió Victoria Prodanov Ithuralde, directora ejecutiva de la Fundación.

Justamente, otro rasgo fundamental del modelo es el carácter “disruptivo” de quienes financian, según plantea Eugenia Concina Haín, directora de Programas de Prosperidad, de Alimentaris. “A diferencia del modelo de financiamiento tradicional, brindamos acompañamiento constante porque entendemos que la flexibilidad y la corresponsabilidad son clave”, planteó. En concreto, quienes otorgan los créditos, que cuentan con una amplia trayectoria en proyectos con impacto social, trabajan en conjunto con quienes lo reciben para definir plazos, estrategias y objetivos.

Financiamiento para la transformación real

En la línea de tiempo de este modelo que combina inversión sostenible y financiación filantrópica, hay varios hitos. En julio de 2020, se lanzó el “Fondo de Reactivación y Resiliencia Covida 20”, que se propuso brindar financiamiento sostenible a emprendedores, cooperativas y grupos asociativos, especialmente pertenecientes a sectores vulnerables de Argentina, y cuyas actividades principales estuvieran relacionadas con la alimentación y el cuidado de la salud.

Con el mismo modelo de convenio, en febrero de 2022 Alimentaris se convirtió en donante catalizador -quien invierte el capital inicial- del Fondo Biorregional del Gran Chaco Americano. Este proyecto busca movilizar y canalizar recursos hacia esa región específica para generar impacto positivo en materia social, económica y ambiental. De esta manera, contribuir al desarrollo integral de las poblaciones más vulnerables que habitan en la zona. En octubre del año siguiente, realizó dos nuevas donaciones para que el fondo pueda seguir en funcionamiento bajo las características de la macroeconomía de ese momento.

El modelo en 2020 inició con un capital de más de 50 millones de pesos  aportados por la Fundación, y todos los años ascendió nominalmente hasta llegar a un valor histórico de más de 1.300 millones de pesos administrados. Los recursos y expertises combinados de Fundación Alimentaris y Asociación Civil Sumatoria permitieron incorporar año a año la participación de más de 20 actores del sector privado y social. Están abiertas las puertas para que se sumen a hacerlo más empresas u organizaciones.

“La participación de Fundación Alimentaris en el proyecto posibilitó generar una prueba piloto de financiamiento sostenible en formato de crédito a actores de triple impacto”, explicó Concina Haín. Cinco años después, la organización sin fines de lucro conserva su participación activa, lo que demuestra su compromiso a largo plazo con iniciativas que generan transformación social.